Pierdo la batalla contra la indiferencia, y aunque me llevo bien en soledad, ser indiferente con alguien a quién esperé me hace sentir dividida.
No quisiera que encuentre la muerte solo, más nunca lo ha estado y nunca lo estará. No creo que esté arrepentido de haber amado a quién alguna vez tomó sus dedos.
Mientras no existe redención juzgaré al hombre con mi propia ley. Siendo el castigo difícil de aplicar. No buscaré dos veces bajo la misma piedra.
Me cuestiono la ética y la moral. Recuerdo que la escribieron hombres de carne y hueso, que llevan muertos más años que muchas estrellas.
Y me apiado de mi padre, a quién año a año esperé sin razón. Hoy dejo ir a un ancla que sólo arrastraba cadenas oxidadas.
Algunos barcos no quieren zarpar.
Pienso la amistad hueca y vacía que exigen los demás, pienso que yo igual la quiero, más no puedo exigirla.
¡Iros a la mierda con su falsa parafernalia y la amistad!

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