Me quedan pocas hojas y nunca más veré un pedazo de papel.
Creo que he sido dominada, o quizá me han hecho sucumbir. Y vuelve el temor al que dirán.
La inicua gravedad de Marte me devuelve a la realidad y nunca comprendo cuando estoy lúcida o soñando, y creo que me vuelvo loca y no separo la realidad de la ficción.
O me están obligando. No logro comprender. Y mi propio archivo fue quemado por mi mano creadora.
Y lo doloroso de estar despierta y consciente me devuelve a las jaulas de las que tanto lucho derretir y escapar.
Si pudiese volver a esa cápsula, el vacío me aterra y mis pies ya no brillas al pisar.

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