Me siento una desperdiciadora.
Tengo el tiempo a mi voluntad, más el soma me persigue, el planeta rojo ha sido invadido, ya no puedo orbitar en él.
Lucho con todas mis fuerzas y el soma me somete a su merced.
La realidad se me hace muy parecida a como vivo en mi cabeza. Miseráble.
Y siento ganas de vomitar, porque mi cuerpo va mucho más lento que mi cabeza.
Somo pocos los zánganos del universo que podemos decir que somos libres del esclavo tiempo. Y sin embargo, mi muñeca carga un eterno reloj.
tengo imágenes violentas en mi cabeza, tengo más fantasías que realidad. Un chip le recuerda a mi cerebro que hay que paralizarse y llorar.
No existe cantidad de soma que pueda quitarme el insomnio. No hay arma en la galaxia que pueda atravesar mi caparazón. Más mi carne muere cada día.
Veo a los marciano ser invadidos por los pálidos terrícolas, que no contentos con su propio planeta, se dedicaron a pacificar Marte. Como si hubiera existido resistencia.

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