No sé cómo o cuando. Ahora mismo creo en las etapas cíclicas del estado de la vida.
Me aterra más que las jaulas de cristal del vacío existencial que alguna vez derroté a decapitaciones.
Me concentro en un enemigo que no existe, me impongo cadenas y tareas aún cuando me declaro libre y soberana.
No he podido juntar mis pedazos rotos sin estar constantemente cambiando a esos escenarios donde recojo a las mujeres y niñas heridas.
Piezas inertes, que no se pegan con oro.
Divido el sagrado tiempo en etapas, confundo personalidades, me aborresco y me pido perdón.
no puedo mentir y decir que quisiera cordura. Que esos pedazos se unieran en sincronía, que me ayudasen a entenderme mejor.
A ser una completa, abrazando a las que vendran, dejando crear a las demás.

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