Domingo en fuego

Siempre quise crear música, nunca he sido dotada de nada. Hoy aprendo piano y aunque tarde para ser una eminencia, como solía pensar.

Hoy sólo quiero aprender y crecer.

Cuando escribo ese tipo de cosas esperanzadoras, me da una sensación increíble.

Que se acaba cuando vuelvo a recordar la realidad en la que vivo.

Mis cadenas no emiten sonidos, aveces las confundo con hermosos collares.

Con basuras a las que desde siempre he sido alérgica.

Estoy harta de fingir, de retrinuir a lo malo, a esa viscosa oscuridad a la que desciende un pecador en busca de una redención que no existe.

Blurryface es un alma pesada y sucia que sale de la alta fidelidad,

desenrreda mis pensamientos, le dio forma a mi creatividad.

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