No quiero recordar nada, ni saber que existí, soy un ser miserable que no pidió venir a este mundo, y sin embargo, una vez aquí no tuve voluntad de seguir mi destino, o lo que sea signifique vivir la vida libre de toda imposición.
Renuncié y grité que amaba ser esclavo, sólo por un par de monedas de oro, que no se come, no me hidrata, no me cuida ni ama.
Hoy más que nunca, recuerdo a esa niña quejona y risueña, que sólo pensaba en no herir a nadie, a cambio de un cariño perenne.
Tengo 30 años y ya casi no hay vuelta atrás, y no quiero decir que no arrepiento. Pude haber llegado a estas conclusiones antes, sí.
Me duele saber que muchos años de mi vida los pasé con concepciones erróneas, una ética dudosa y una hipersexualización que luché por mantener a raya. Decían que no se podía encontrar la asexualidad en mí.
Reprimí mucho de mi verdadero ser por agradar a personas que ya ni sé si viven o no. Se me vienen nombres a la cabeza, y mi cara hierve de vergüenza, de enojo quizás. Con esa voz en mi cabeza que , esa autoritaria que me decía que debía ser una buena mujer; y fuí una chica mala, una antisocial de primera, una natural born pshyco, por mi extrovertida personalidad.
Una bestia salvaje que fue domada, juzgada y aprobada.
Ya no quiero ser esclava, y no sé cómo explicarlo a mis cercanos, a mis amores, que ya no quiero trabajar. Entiendo que quieran el oro para el pan, pero el pan no debiese valer el sueldo del día.
Ni sé a quién le estoy produciendo.
Quiero renunciar y ser libre, pero incluso en cesantía, tendré que seguir pagando por pan, y tendré que explotarme para conseguir oro virtual, dejando en mis manos opciones fáciles de decidir. No so capaz de vender, no lo considero ético, quizá aquella bestia lo hubiese logrado.
Siento una extraña felicidad por su muerte, tengo un luto extraño pero feliz, en donde aquella mujer herida, en otro universo es feliz. Me tranquiliza saber que nunca nadie le hará daño nunca más.
Me convertí en ese sísifo feliz que tanto odiaba, sin ese libre albedrío del que siempre me hablaban, del que yo creí poseer.

Agregar un comentario