Soy una hembra humana rota por dentro y por fuera. Puedo recordar donde cayeron esos pedazos.
Un poco de eso que llaman humanidad se fue mi.
Solía odiar aquello en lo que me convertí.
No convencía a las multitudes mi imagen de mujer, más solían aplaudir a mi pasar.
Aún me falta un enemigo al que derrotar, no moriré bajo el yugo de los hombres, humanos o marcianos, ni bajo la bota del capital.
Quiero pensar que soy capaz de sacrificar lo necesario para quitarme las cadenas de una vez por todas, disfrutar de mi tiempo en el universo en el que vivo.
Por primera vez en eones, veo un poco de esperanza en mi mecánico corazón.
No quiero caer en malo hábitos por volver a tener fé. Muchos humanos no son de fiar, no se saben comunicar. carecen de civilitud, aunque llenen sus estanterías con libros que hablan de la increíble civilización que construyeron.
Tengo miedo de caer en la desesperación.

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